5 cosas de chicos que no soporto hacer

Opinión

¡No pongáis el grito en el cielo! Que con lo caldeados que están los ánimos con el tema del feminismo…Ya sé que todos podemos hacer lo que queramos y llegar donde nos propongamos, independientemente del sexo. E incluso puede que a muchas de vosotras, estas “cosas de chicos” como yo las llamo, os gusten y disfrutéis haciéndolas. Pero a mí estas 5 cosas, que tradicionalmente eran más de ellos, no soporto hacerlas.

Ver carreras de motos y coches

Es un tema que no solo me aburre soberanamente, sino que el ruido intrínseco de las carreras, ese run run permanente de los motores funcionando, me molesta enormemente. Es como la típica mosca cojonera, que aparece en el momento de la siesta. ¡No me gustan nada!

Llevar el coche al taller

Hablo de una forma genérica, porque odio llevar el coche tanto al taller como a pasar la ITV. Y eso que lo hago, pero reconozco que el día que me toca llevarlo, me pongo incluso de mal humor. Y sino, preguntádselo a mi marido, que ya ha experimentado ese mal humor en sus propias carnes.

Arreglar cosas rotas en casa

Me molesta, porque soy muy tirona. Y prefiero tirar algo a la basura, antes que arreglarlo. Creo que ahí aparece mi vena consumista y un poco vaguilla, a partes iguales. Así que en casa, se ocupa de estos menesteres, mi maridín que está hecho todo un manitas.

El Fútbol

Puede que este odio acérrimo a uno de los deportes más seguidos en el panorama nacional, es que a mi padre no le gustaba nada. Así que en casa, jamás se veía un partido de fútbol. Bueno, miento, solo cuando venía mi abuela materna que le encantaba.

30+10 confesión: Y eso que a la pobre, en cuanto podíamos, le escondíamos el periódico para que no viese la programación futbolera.

Jugar a la consola

30+10 Confesión: Odio los juegos de ordenador con todas mis ganas. Mi pobre hijo alguna vez intenta compartir conmigo sus heroicidades en este trasto del demonio -con esta frase, me he recordado a mi abuela- y no consigue que le haga caso ni para darle la enhorabuena. Ni allá por mis años mozos -no sé qué me pasa hoy, que de nuevo he tirado de vocabulario abuelil- me gustaba el archi conocido Come Cocos. Así que ya sabéis, no se os ocurra regalarme una. ¡Dónde estén unos zapatos o un bolso!

¿Os pasa lo mismo a vosotras?

Imágenes vía: Pinterest

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A mis 30+10 años, soy una mujer extrovertida, curiosa, viajera, foodie, adicta a las gafas de sol y lectora ávida.

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